Acerca del 25 de mayo (Reflexiones para argentinos camino al bicentenario)

Por: Daniel Martínez Zampa.
A raíz de colaborar con la organización del acto escolar por el 25 de mayo , en esta tarea de pensar el acto no como un “mero formalismo ” que cumplir, sino como una oportunidad de enseñanza y aprendizaje, revisando y buscando materiales, recordé una  canción de Cacho Castaña “Septiembre del 88”. Quizá para las nuevas generaciones no tenga un significado especial, pero, para quienes, con unos años a cuesta, hemos vivido las frecuentes crisis políticas y económicas , esta canción tiene un significado particular que podemos relacionarlo con lo que hoy estamos viviendo y con este 25 de mayo en el que nos encaminamos hacia el bicentenario.
Cuando me reencontré con esta canción  me llegó en particular ya que  plantea dos posibles actitudes frente a la crisis: nos quedamos en la queja y nos abatimos o nos ponemos a trabajar juntos para salir adelante.
A casi 200 años de la  gesta de un grupo de hombres que – más allá de sus intereses personales, sus defectos y virtudes – se atrevieron a pensar un futuro diferente en un momento difícil, nos cabe la obligación de pensar qué hacemos nosotros hoy frente a la crisis. ¿Nos quedamos en la queja y el abandono o buscamos salir adelante haciendo lo mejor que podemos el trabajo que nos toca? 

Tal como dice la canción “juntos podemos salir adelante”, pero para ello debemos “acordar” para dónde queremos ir  ya que cada uno tiene su propio “adelante”. Pero  para encontrar ese  “adelante” común” se requiere generar espacios de diálogos y consensos.  Y una vez que llegamos a los acuerdos cumplirlos revalorizando la ley como forma perfectible y necesaria para la vida en sociedad. Diálogos y consensos que, pese a estar en la boca de todos cuestan poner en práctica. . 
Hablar de diálogo implica escuchar, y escuchar no sólo al que piensa igual, sino fundamentalmente al que piensa distinto y respetar las diferentes opiniones.  
A diario vemos los conflictos que suceden, muchos de ellos por no sentirse las partes escuchadas. Pero  lo que es más grave, esto genera la idea que  la palabra “ya no vale”.
Y la palabra parece ya no valer cuando encontramos ejemplos de que lo que se acordó y prometió fue para “salir del paso” y sin voluntad de cumplir. . ¡Qué actualidad tiene la canción cuando dice “Si vieras que triste que esta la Argentina, tiene la mirada de los caminantes que ya no caminan, se muere de pena por tanta mentira, de tanta promesa por nadie cumplida…!” 
La palabra parece ya no valer cuando a diario vemos que un reclamo por medios violentos parece tener más efectividad  que un pedido realizado por las vías que corresponden y en el marco de le ley. 
Palabra que parece no tener valor cuando los conflictos en algunos lugares y sectores parecen no  encontrar mecanismos eficientes de prevención, gestión y resolución.
Cuándo nos encaminamos hacia el bicentenario ¿Qué ejemplos les estamos dando a nuestros jóvenes sobre el valor del diálogo y la escucha? ¿Hacia dónde nos encaminamos? ¿Cuál es nuestro “adelante” común?. El diálogo, los consensos, el trabajo y el respeto a la ley nos ayudarán encontrar ese “adelante” común y a tener esperanzas. Pero esta no es una esperanza “mesiánica” sino real, con hechos concretos, de personas concretas.  Esto requiere un verdadero compromiso personal y hacernos cargo de nuestro lugar en el trabajo, en la construcción de los consensos necesarios para salir adelante y en la necesidad del respeto a la ley.
También requiere  tomar conciencia que  generar espacios de  diálogo y consensos  implica trabajar activamente para ello aplicando, entre otras, las herramientas que nos proveen la negociación y la mediación y que existen profesionales que se han formado para ello. Es en esta construcción donde está la responsabilidad de quienes trabajamos en promover las herramientas de la mediación, negociación  y los procesos de RAD en general.
Cuándo nos encaminamos al Bicentenario… ¿Estamos realmente dispuestos a asumir el desafío o nos quedaremos en la queja  y el abatimiento? La respuesta depende  de cada uno de nosotros.

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