Los peligros de la mediación.

Revisando  los discursos que circulan en el afán de promover y plantear las ventajas de la mediación ( y que en mis comienzos también utilicé) creo que en ocasiones caemos en el exceso de pedirle a la misma más de lo que ella puede dar, de invadir campos que la exceden  o de transmitir la idea que es un procedimiento casi “mágico” que sirve para cualquier situación.

Es así como se llega a hablar de mediación entre padres e hijos, entre generaciones, en los conflictos cotidianos de las parejas, llegando a límites difusos con ciertas formas de terapia.

Si bien el conflicto es parte de la vida cotidiana, para gestionarlo, se requiere previamente un diagnóstico que permita pensar cuál es la herramienta más adecuada y quién está  adecuadamente formado para dirigirlo, según cada caso.

Pretender hablar de Mediación sin mayores aclaraciones en todos los casos sería lo mismo que un médico recetara a todos los pacientes el mismo medicamento, en algunos casos funcionaría y en otros no. De allí la importancia de hacer el análisis previo.

Es innegable que si las personas contaran con las  herramientas que da la mediación (escuchar, analizar el conflicto, ponerse en el lugar del otro, salir de las posiciones para llegar a los intereses, buscar acuerdos mutuamente satisfactorios) estas podrían ser de utilidad en muchos casos. Pero, así como los medicamentos tienen sus contraindicaciones, deberíamos pensar en cuáles son sus límites .

Dar la idea que casi cualquier situación puede pasar por una instancia de mediación (esto es un procedimiento formal dirigido por un mediador formado) puede ser perjudicial para el sistema en tanto el propio mediador podría estar invadiendo otros campos profesionales como el terapéutico sin tener la formación necesaria y generar mayores problemas o que la gente salga de la misma con la sensación que “la mediación no sirve”, quizá por haber intentado usarla para una situación que ameritaba otro tipo de abordaje. (O siguiendo con la analogía… por haber usado un medicamento que no correspondía a la patología a tratar)

Creo que es tiempo que empecemos a pensar seriamente en los límites de la misma y los discursos que usamos para promoverla para no generar expectativas desmedidas sobre el procedimiento que en última instancia nos juegan en contra. ¿Qué opinan colegas?

MÁS ALLÁ DE LA MEDIACIÓN

Frente a la compejidad de los conflictos es necesario mirar más allá de la mediación y pensar en un “operador de conflictos” que sea capaz de analizarlos y diseñar la estrategia más adecuada para su gestión.

MARCO LEGAL DE LA MEDIACIÓN EDUCATIVA EN LA PROVINCIA DEL CHACO ARGENTINA

Por Daniel Martínez Zampa

  La Provincia del Chaco ha sido pionera en materia de Mediación en los diferentes ámbitos, es así como contamos con el marco  general de la  mediación, una ley de Mediación familiar prejudicial obligatoria, una ley de mediación penal y la ley 4711 de Mediación Escolar – que fue la primera en el país.

            La mediación implica mucho más que un simple procedimiento de gestión de conflictos, implica una nueva mirada sobre los mismos y la posibilidad de contar con nuevas herramientas para abordarlos contribuyendo a la construcción de la paz desde lo cotidiano.

            Trabajar en mediación implica dar a los actores herramientas y espacios para buscar los caminos más adecuados para la generación de consensos, con una mirada amplia que abarque además otros métodos de gestión de conflictos como la negociación, la facilitación, el arbitraje, entre otros.

            Desde hace tiempo, cada vez con más fuerza, se viene señalando la importancia del trabajo en estos temas desde la educación como la base para que los mismos se instalen en la sociedad.

            En este sentido nuestra provincia ha sido la primera del país en contar con una ley de mediación Escolar del país (Ley 4711).

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CONFLICTO, AGRESIVIDAD Y VIOLENCIA ESCOLAR.

A diario vemos como en nuestras instituciones escolares, lamentablemente, se suceden episodios de violencia cada vez más graves. Estos episodios generalmente tienen como antecedentes conflictos interpersonales que han escalado a tal punto que se llega al uso de la violencia.

Consideramos útil distinguir los conceptos de conflicto- que el Dr. Remo Entelman, (profesor de la Cátedra de Teoría del Conflicto en la Maestría Interdisciplinaria para la formación de Negociadores y mediadores dictada en la Facultad de Ciencias Económicas-Chaco), lo define como una “Relación de tal tipo en la que ambas partes procuran la obtención de objetivos que son, pueden ser o parecen ser para alguna de las partes incompatibles.  Por su parte Hocker y Wilmot lo definen como “pugna expresada al menos entre dos partes interdependientes que perciben objetivos incompatibles, recursos limitados y la interferencia de la otra parte en la obtención de sus objetivos”-

Ahora bien, este conflicto que nace de la “pugna” o de “procurar” la obtención de objetivos o intereses incompatibles, lleva en sí un componente de alta emotividad que puede derivar en agresividad “cuando fallan en alguna medida, los instrumentos mediadores con los que hay que enfrentarse al mismo. Así cuando está en juego una tensión de intereses y aparece un conflicto, todo depende de los procedimientos y estrategias que se utilicen para salir de él. Si se usan procedimientos belicosos, aparecerán episodios agresivos, que pueden cursar con violencia si uno de los contrincantes no juega honestamente y con prudencia sus armas, sino que abusa de su poder, luchando por destruir o dañar al contrario, no por resolver el asunto. Eso es violencia, el uso deshonesto, prepotente, y oportunista del poder sobre el contrario sin estar legitimado para ello” (La Convivencia Escolar: qué es y cómo abordarla, Consejería de Educación y Ciencia, Junta de Andalucía, Ortega R. y colaboradores, Pág. 27).
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¿CÓMO RECUPERAR LA AUTORIDAD DEL DOCENTE?

La comunidad autónoma de Madrid hace ya un tiempo ha establecido la  “Ley de Autoridad del Profesor”, por el cual se da al profesor el carácter de funcionario público y con ello  toda conducta que lo afecte es considerada “atentado contra la autoridad” y habilita hasta  penas de prisión, luego otras comunidades autónomas plantearon proyectos similares.

En nuestro país algunas voces se pronuncian en igual sentido, en especial luego que ocurre algún hecho que trasciende a los medios de comunicación algún caso de agresiones de alumnos o padres hacia docentes.

Frente a estos temas surge la pregunta: ¿La autoridad se impone o se construye?

¿Basta con una ley para dar autoridad al profesor o ella debe ser construida desde lo cotidiano por los docentes con el apoyo de las diferentes instancias de la educación?
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