Hacia la Mediación Penal

Por María Elena Caram. Mi propósito primeramente, es resumir en forma brevísima los rasgos centrales que alimentan el concepto de mediación, tal como nosotros lo entendemos, con ánimo de poner en común este modelo, y luego bosquejar el diseño que prevemos para esta nueva franja de casos que en términos más que generales llamamos mediación penal. Con ello no hago más que sintetizar y ordenar algunas de las ideas sobre las que hemos venido trabajando con los participantes de las reuniones preparatorias de la Experiencia Piloto en Mediación Penal proyectada y dispuesta por el Ministerio de Justicia de la Nación No intento en cambio, abordar la cuestión desde el punto de vista criminológico y de la ciencia penal, dejando a los especialistas el análisis de las repercusiones teóricas que este método pueda plantear.
Para descargar el artículo publicado en Justicia Restaurativa siga el vínculo:

http://www.justiciarestaurativa.org/aroundla/argentina/hacia/view

El Espacio de la Mediación Penal

Por María Elena Caram.Mi propósito es profundizar algunos aspectos con relación a la singularidad del espacio de la mediación cuando nos situamos como mediadores frente a un caso de naturaleza penal. Las notas que siguen son un paso más con relación a algunas ideas ya expuestas sobre la mediación en la materia penal, consolidadas por la observación de la práctica profesional. Pero es sólo un instante previo a nuevos pensamientos y probables discusiones sobre este tema, siempre fascinante. Una vez más, aclaro que escribo desde mi rol de mediadora y en modo alguno deben verse estas ideas como afirmaciones categóricas sobre la materia penal, psicológica o criminológica, sino como un intento por compatibilizar estos enfoques.
Para ver descargar el artículo completo publicado en Justicia Restaurativa siga el vínculo:
http://www.justiciarestaurativa.org/aroundla/argentina/espacio/view

Violencia escolar

Por Atilio Arcidiácono. e-mail azulgris17@yahoo.com.ar
Parece una costumbre hablar e insistir en la violencia generada por alumnos/as- En realidad esta es una parte de la realidad, existe también una violencia del Sistema Educativo, una violencia organizacional de la Institución y hasta en algunos casos una violencia de los docentes.
No es extraño que una sociedad violenta, se manifieste como tal en todos sus componentes- Lo extraño es que se deposite en “alumnos alumnas” la violencia, como usuarios exclusivos de la misma.
Ante el análisis de la disciplina o el estudio, siempre la causa de no logro de los objetivos esperasdos recae en El Sistema, alumnos/alumnas  o la familia (incluso reconociendo como tal las no tradicionales).
Asumir una actitud de jueces ante los miembros de la comunidad educativa sin poder efectuar el análisis de la propia gestión docente, a partir de las demandas de que somos objeto, es quebrar el entramado social que se establece en la Escuela.
No se trata de buscar culpables- De lo que se trata es de buscar estrategias distintas que generen mejores resultados, incluyendo en ello “menor violencia”.
La “violencia” puede ser o la forma habitual de resolución de conflictos, por ser parte del código relacional personal o ser una actitud aislada producto del temor ante una amenaza (real o no ) de la  pérdida de algo considerado esencial.
Cuando la violencia (es considerada)  la respuesta “necesaria y única” para la autodefensa, la escalada de la misma es vertiginosa (pues de alguna manera se está acostumbrado a que el “otro” sea también violento)
Es aquí donde el proceder de la Institución como tal y del docente en particular, tiene efectos de resolver o complicar la situación.

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Códigos intra y extra escolares

Por ARCIDIÁCONO ATILIO JOSÉ  (Puerto Madryn- Argentina) E-mail: solar17@yahoo.com.ar
La Escuela es un espacio social, donde las relaciones personales entretejen el clima institucional- Este clima es resultado de necesidades satisfechas o no, que generan sentimientos, desde donde cada uno y todos nos posicionamos para crear nuestra realidad, así posicionados actuamos de las maneras que lo hacemos-
Si bien muchas veces declamamos o escuchamos, que la escuela debe responder a las demandas de la comunidad, es precisamente en el momento de sentar las bases de un Sistema de  Convivencia, cuando  “exhibimos y desarrollamos” los principios filosóficos que orientarán todo nuestro pensamiento al respecto, lo cual es percibido, intuido o reconocido por nuestros alumno/alumnas.
Podemos ofrecer un ámbito donde nuestros alumnos y alumnas, encuentren canales de comunicación y de construcción de la convivencia escolar u obviar toda producción en conjunto para expresar que somos “los únicos conocedores y sabedores” de lo que “nuestros alumno y alumnas, necesitan”.
No son necesarias las palabras para expresar estas ideas, basta con actuar.
¿Cuál será nuestra propuesta, partiremos de los códigos que nuestros alumnos y alumnas traen y tomándolos como referentes de sus formas de relación, construiremos un puente favorecedor de la comunicación, o por el contrario “encorcetaremos “ a nuestros alumno y alumnas, exigiéndoles el cumplimiento  irrestrictos a normas producidas sólo por adultos y docentes?-
Se trata de abrir canales de comunicación permanente, para poder ser conocedores de las necesidades de nuestros alumnos y alumnas ejercitándonos y ejercitándolos en una conducta práctica del ejercicio de la DEMOCRACIA.

Convivencia. ¿Qué se necesita?

Por: Arcidiácono Atilio José azulgris17@yahoo.com.ar
Si bien “convivencia” es compartir la vida con “otro” no es condición suficiente compartir el mismo espacio ni actividades, tampoco basta cumplimentar esta convivencia en un tiempo predeterminado.
Entonces nos preguntamos cómo generar un ámbito que fomente la relación pacífica entre sus componentes. Es un desafío difícil. Trataremos de señalar algunos pilares para ello, pero sin dudas la aplicación requerirá adecuaciones específicas a cada realidad.
Parecería que lo primero es “un sistema de convivencia”.

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Control automático.

Por Atilio Arcidiácono. azulgris17@yahoo.com.ar
Parecería como que todos transitamos la vida usando “piloto automático”. Es decir no necesitaríamos estar atentos ni a la variable del tiempo, el espacio ni de los otros.
Avanzamos de frente a la concreción de nuestros objetivos. Nuestras metas, parecerían ser alcanzadas a partir de seguir el carril que nos proponemos, casi como que para cada uno hay un carril diferente en una anchísima autopista donde todos al unísono transitamos.
Por supuesto que esta visión basada en el individualismo a ultranza solo nos llevaría a una tremenda destrucción grupal.
El “hoy”, el “ahora”, los “otros” demandan para su seguridad y la nuestra sacar el piloto automático y hacernos cargos responsablemente de lo que hacemos, lo que omitimos, lo que decimos y pensamos.
Pensar que sólo somos nosotros es suicida. Es no ver la realidad. Pensar que para lograr nuestros objetivos sólo debemos encaminarnos a ellos es omitir las variables generadoras de los conflictos que debemos afrontar.
En el tránsito por este individualismo, que algunos predican como prometedor del éxito, la falta del reconocimiento de los propios errores, la soberbia, la intolerancia, la no percepción de las necesidades del otro, el no descubrir los intereses reales del oro, nuestra ansiedad, nos ponen trabas  para el cumplimiento de nuestro objetivo.
No darnos cuenta que nuestro hacer “retumba” en el grupo es no entender el grupo.

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Familia y Escuela ¿Socios o rivales?

 Por  Lic. Rolando Martiñá.  Cuando uno habla de la Familia, así, en general, no puede sino pensar cosas buenas. Efectivamente, parece ser, hasta ahora, el mejor invento humano para garantizar la continuidad de la vida. La cría humana, a diferencia de otras especies, nace en estado muy vulnerable y necesita para su crecimiento normal de largos y persistentes cuidados para lograr su máximo desarrollo. Y eso requiere de otros seres, adultos, que se ocupen de esa tarea.
A lo largo de la Historia, la Familia adoptó diversas formas, pero sus funciones básicas de protección y estímulo de los nuevos miembros, no han podido ser reemplazadas nunca. Sin embargo, en particular a lo largo del siglo veinte, su estructura sufrió muchas y rápidas trasformaciones: hoy tenemos familias convencionales, monoparentales, ensambladas, con todas sus combinaciones y ése es uno de los grandes desafíos de la época, ya que inevitablemente los vínculos intergeneracionales se ven alterados y la trama de relaciones se vuelve cada vez más compleja.

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