Por ARCIDIÁCONO ATILIO JOSÉ (Puerto Madryn- Argentina) E-mail: s
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La Escuela es un espacio social, donde las relaciones personales entretejen el clima institucional- Este clima es resultado de necesidades satisfechas o no, que generan sentimientos, desde donde cada uno y todos nos posicionamos para crear nuestra realidad, así posicionados actuamos de las maneras que lo hacemos-
Si bien muchas veces declamamos o escuchamos, que la escuela debe responder a las demandas de la comunidad, es precisamente en el momento de sentar las bases de un Sistema de Convivencia, cuando “exhibimos y desarrollamos” los principios filosóficos que orientarán todo nuestro pensamiento al respecto, lo cual es percibido, intuido o reconocido por nuestros alumno/alumnas.
Podemos ofrecer un ámbito donde nuestros alumnos y alumnas, encuentren canales de comunicación y de construcción de la convivencia escolar u obviar toda producción en conjunto para expresar que somos “los únicos conocedores y sabedores” de lo que “nuestros alumno y alumnas, necesitan”.
No son necesarias las palabras para expresar estas ideas, basta con actuar.
¿Cuál será nuestra propuesta, partiremos de los códigos que nuestros alumnos y alumnas traen y tomándolos como referentes de sus formas de relación, construiremos un puente favorecedor de la comunicación, o por el contrario “encorcetaremos “ a nuestros alumno y alumnas, exigiéndoles el cumplimiento irrestrictos a normas producidas sólo por adultos y docentes?-
Se trata de abrir canales de comunicación permanente, para poder ser conocedores de las necesidades de nuestros alumnos y alumnas ejercitándonos y ejercitándolos en una conducta práctica del ejercicio de la DEMOCRACIA.