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La mediación se abre paso como una forma moderna de hacer justicia

LA MEDIACION SE ABRE PASO COMO UNA FORMA MODERNA DE HACER JUSTICIA
Para ver la nota completa siga el vínculo:
http://www.abc.es/20080818/madrid-madrid/mediacion-abre-paso-como-20080818.html

¿Quién cuida a nuestros docentes?

Por Daniel Martínez Zampa. 
Cada año en los diferentes países se recuerda en un día especial a los docentes, en Argentina este homenaje se realiza cada  11 de septiembre. Frente a lo que diariamente ocurre en las escuelas, donde son cuestionados, deslegitimados, desautorizados e incluso agredidos, surge la reflexión ¿quién cuida a nuestros docentes? ¿Quién cuida a los que educan a nuestros hijos?. ¿Qué hacemos desde las distintas instancias para apoyar su trabajo? ¿Sólo nos acordamos de ellos para el día del maestro?
A nadie escapa el alto valor que siempre tuvo la tarea de educar, aunque hoy parece estar desvalorizada. Nuestras aulas son caja de resonancia de todo lo que ocurre fuera de los muros de la escuela. A nuestros docentes hoy se les pide que se “hagan cargo” de todo lo que deberían hacer los diferentes órganos del estado y las familias.  Frente a esto el “contrato” familia escuela está en crisis y debe ser resignificado.

Evolución de la Mediación en la Argentina

Conferencia de la DRA. ELENA HIGHTON Ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la Provincia del Chaco el  Jueves 9 de Septiembre de 2.004, en el Salón de Usos Múltiples del Superior Tribunal de Justicia del Chaco en conmemoración del día del Mediador, establecido en la fecha en que fueron diplomados los primeros mediadores chaqueños en el año 1996
Para ver la conferencia siga el vínculo:
http://www.justiciachaco.gov.ar/pjch/asp/mediacion_evolucion.asp

 

La mediación tiene altos índices de fracaso en Galicia por la escasa cultura del entendimiento

Menos de una veintena de parejas de las siete mil rotas durante el año 2008 utilizaron este servicio
Por Manuel Villar - SANTIAGO DE COMPOSTELA - 03-05-2009 La mediación para la resolución pacífica de los conflictos de pareja no cuaja en la sociedad gallega. Los profesionales consideran que es la fórmula más adecuada para resolver las discrepancias mantenidas respecto a la situación de conflicto y adoptar las decisiones más adecuadas, especialmente cuando existe el riesgo de que se utilicen los hijos como moneda de cambio en la negociación. Las parejas, sin embargo, no recurren casi nunca al servicio autonómico de mediación familiar cuando afrontan un proceso de separación, divorcio, nulidad matrimonial o conflicto de convivencia.
Para ver el artículo publicado en www.laregion.es siga el vínculo:
http://www.laregion.es/noticia/89594/mediaci%C3%B3n/altos/%C3%ADdices/fracaso/galicia/cultura/entendimiento/escasa/

La mitad de lo que aprendemos en la escuela no sirve

Publicado en diario Crítica 3 de mayo de 2009
Tres estudiantes secundarios debaten sobre la crisis de la educación en la argentina
“La mitad de lo que aprendemos en la escuela no sirve”
“El 60% de los que terminan el colegio son analfabetos científicos”, admitió el ministro Juan Carlos Tedesco. El déficit según los chicos. La polémica que disparó la película Entre los muros.
Para ver la nota siga el vínculo:
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=23748

2008. ¿El año en que ganó la intolerancia?

Por Daniel Martínez Zampa- Publicado en Revista El Parlamentario.
Llega el fin de año y con él un tiempo de balances. Este 2008, año en que recordamos un cuarto de siglo de transitar la democracia -y en el que desde todos los sectores se habló de la necesidad del “diálogo” y los “consensos”- paradójicamente parece haberse caracterizado como el año en que ganó la intolerancia .Intolerancia desde los diferentes espacios, el político a nivel nacional con el emblemático conflicto con el agro, con declaraciones, acusaciones, manifestaciones, piquetes, contrapiquetes a favor de uno u otro sector, incluso dentro del binomio presidente y vice.con el daño que ello nos hace como país....

Para ver el artículo completo publicado en EL PARLAMENTARIO siga el vínculo:
http://parlamentario.com/articulo-3151.html

Entrevista a Rosario Ortega en Educaweb

La mediación es una herramienta, una línea de actuación ante los conflictos, pero no es un programa general aplicable de forma indiscriminada o lo que es peor, el desembarco de una medicina para todos, estén o no necesitados de ella. Entrevista a Rosario Ortega. Catedrática del departamento de psicología de la Universidad de Córdoba
Para ver la entrevista siga el vínculo:
http://www.educaweb.com/noticia/2009/06/29/entrevista-rosario-ortega-mediacion-escolar-215400.html

Control automático.

Por Atilio Arcidiácono. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Parecería como que todos transitamos la vida usando “piloto automático”. Es decir no necesitaríamos estar atentos ni a la variable del tiempo, el espacio ni de los otros.
Avanzamos de frente a la concreción de nuestros objetivos. Nuestras metas, parecerían ser alcanzadas a partir de seguir el carril que nos proponemos, casi como que para cada uno hay un carril diferente en una anchísima autopista donde todos al unísono transitamos.
Por supuesto que esta visión basada en el individualismo a ultranza solo nos llevaría a una tremenda destrucción grupal.
El “hoy”, el “ahora”, los “otros” demandan para su seguridad y la nuestra sacar el piloto automático y hacernos cargos responsablemente de lo que hacemos, lo que omitimos, lo que decimos y pensamos.
Pensar que sólo somos nosotros es suicida. Es no ver la realidad. Pensar que para lograr nuestros objetivos sólo debemos encaminarnos a ellos es omitir las variables generadoras de los conflictos que debemos afrontar.
En el tránsito por este individualismo, que algunos predican como prometedor del éxito, la falta del reconocimiento de los propios errores, la soberbia, la intolerancia, la no percepción de las necesidades del otro, el no descubrir los intereses reales del oro, nuestra ansiedad, nos ponen trabas  para el cumplimiento de nuestro objetivo.
No darnos cuenta que nuestro hacer “retumba” en el grupo es no entender el grupo.

Códigos intra y extra escolares

Por ARCIDIÁCONO ATILIO JOSÉ  (Puerto Madryn- Argentina) E-mail: s Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
La Escuela es un espacio social, donde las relaciones personales entretejen el clima institucional- Este clima es resultado de necesidades satisfechas o no, que generan sentimientos, desde donde cada uno y todos nos posicionamos para crear nuestra realidad, así posicionados actuamos de las maneras que lo hacemos-
Si bien muchas veces declamamos o escuchamos, que la escuela debe responder a las demandas de la comunidad, es precisamente en el momento de sentar las bases de un Sistema de  Convivencia, cuando  “exhibimos y desarrollamos” los principios filosóficos que orientarán todo nuestro pensamiento al respecto, lo cual es percibido, intuido o reconocido por nuestros alumno/alumnas.
Podemos ofrecer un ámbito donde nuestros alumnos y alumnas, encuentren canales de comunicación y de construcción de la convivencia escolar u obviar toda producción en conjunto para expresar que somos “los únicos conocedores y sabedores” de lo que “nuestros alumno y alumnas, necesitan”.
No son necesarias las palabras para expresar estas ideas, basta con actuar.
¿Cuál será nuestra propuesta, partiremos de los códigos que nuestros alumnos y alumnas traen y tomándolos como referentes de sus formas de relación, construiremos un puente favorecedor de la comunicación, o por el contrario “encorcetaremos “ a nuestros alumno y alumnas, exigiéndoles el cumplimiento  irrestrictos a normas producidas sólo por adultos y docentes?-
Se trata de abrir canales de comunicación permanente, para poder ser conocedores de las necesidades de nuestros alumnos y alumnas ejercitándonos y ejercitándolos en una conducta práctica del ejercicio de la DEMOCRACIA.

Temores

Columna del Padre José Ceschi. Publicada en www.diarionorte.com
http://www.diarionorte.com/noticia.php?numero=37004 
Miércoles, 29 de Julio de 2009 - 04:00
 
¡Buen día! Hay temores y temores. Algunos merecen existir, otros conviene olvidarlos. Dado que lo importante es la salud, uno de los temores más frecuentes tienen que ver con la enfermedad.

Se cuenta que Frank Sinatra fue al médico temiendo que su corazón anduviera mal. El cardiólogo, tras un riguroso examen, le espetó: “Temo que el mal que usted sufre sea incurable”. La hermosa voz de Sinatra se transformó en susurro, cuando, pálido y angustiado, preguntó: “Dígame la verdad, doctor: ¿qué es lo tengo?”. “¡Miedo!”, respondió el galeno.
Los temores infundados agravan los problemas y los hacen incluso más difíciles de afrontar. Al respecto, es muy ilustrativa la experiencia de Henry Morton Gtenley, famoso explorador británico. Le preguntaron si había tenido miedo ante la aterradora selva que había atemorizado a otros exploradores. Su respuesta puede servirnos de modelo: “En realidad, yo no vi toda la selva. Sólo vi una roca delante de mí, sólo vi una serpiente venenosa que tenía que matar si quería dar otro paso. Sólo vi el problema que tenía frente a mis ojos. Si lo hubiese visto todo, habría quedado tan abrumado que no habría podido intentar esa exploración.
Los temores nos abruman más por sentirlos todos juntos que por lo que cada objeto de temor merece. Ellos tienen mucho que ver con la preocupación: esta palabra, descompuesta en sus dos elementos (pre y ocupación), nos está diciendo que preocuparse es ocuparse por adelantado de algo que puede suceder. Lo malo está en vivir esa realidad como si ya estuviera presente, y además provocando miedo. Alguien escribió al respecto: “La preocupación es un círculo de pensamientos ineficaces que giran en torno de un punto de temor”. El hecho de girar alrededor termina provocando el mareo de ver los peligros en dimensiones exageradas. Por eso resulta sabia la advertencia de un maestro, san Francisco de Sales: “Basta recibir los males cuando vengan, sin que hayamos de prevenirlos con un desmesurado temor, afligiéndonos ya por adelantado”.
De todos modos, los temores suelen venir sin llamarlos. Depende de nosotros franquearles o no la puerta de nuestro ser. Y, sobre todo, recordemos que no estamos solos. Si ponemos en Dios nuestra confianza, tratando de vivir como El nos pide, valen para nosotros las palabras de Jesús a Pablo: “No tengas miedo: yo estoy contigo” (Hech 18,9).
¡Hasta mañana!


 

Mediación no funciona.

Josué Escamilla Martínez.
La falta de difusión y de espacios físicos ha imposibilitado el trabajo del Instituto de Mediación de Tamaulipas (Imet), reconoció Joaquín Roché Cisneros, quien aceptó que mientras no se conozca la existencia de este organismo, será poco utilizado.
El Director del Imet, dijo que actualmente los únicos centros de mediación que funcionan son lo que dependen de los sistemas DIF, y se enfocan principalmente a los asuntos del área de lo familiar, donde de acuerdo a las estadísticas fueron atendidos al mes de julio 800 casos, “no todos llegaron a la conciliación de partes, pues hubo quienes no aceptaron el fallo de los mediadores”, refirió.
El ex magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas, subrayó que la falta de difusión del Instituto, así como de recursos económicos, humanos y espacios físicos, ha retrasado el trabajo del Imet, “por eso se iniciaron los trabajos con las instituciones del DIF, que tienen estructura, personal y espacios, además de que la mediación particular es más complicada”, explicó el funcionario estatal
Para ver el artículo completo siga el vínculo:
http://www.eldiariodevictoria.com.mx/?c=118&a=6468

Harvard no tiene la culpa

Por Gustavo Fariña(*) 
Publicado en www.eldial.com.ar  
Se tratarán cuestiones vinculadas a opiniones recientemente difundidas respecto del “modelo de mediación” que debería ser adoptado para la formación de mediadores de la Provincia de Buenos Aires. 
 a) Los planteos
Con motivo de la elaboración de la reglamentación de la Ley 13951de mediación en la Provincia de Buenos Aires, en los últimos días se han difundido en diversos medios, (escritos y gacetillas institucionales) opiniones donde se hacen públicas las diferencias entre especialistas en mediación sobre los contenidos de los programas de capacitación para los mediadores en la Provincia de Buenos Aires. Es así que, bajo el argumento “…en la Capital Federal la mediación ha fracasado debido a que los mediadores no han sido bien formados…” se sostiene la necesidad de una reforma en los actuales programas de capacitación que adoptaron la mayoría de entidades públicas y privadas responsables de implementar Experiencias de mediación a nivel nacional e internacional.

Por lo anterior, se adjudica como causa de la “deficiente” formación, haber adoptado los modelos de la Escuela de Harvard en Negociación y Mediación, agregándose que el primero es insuficiente como único modelo teórico en la materia y que el segundo ha generado consecuencias no deseadas al desdibujarse sus características culturales (afectando su identidad) por haber sido adaptado a nuestra sociedad. A esto se le suma que, según este último, el mediador formado en la Capital Federal tiene como única labor facilitar la comunicación entre las partes.

b) Breve comentario preliminar. ¿Podemos hablar de fracaso del sistema en la Capital Federal?

En lo atinente a las afirmaciones que concluyen en el fracaso de la mediación en la Capital Federal, desconocemos cuáles son los elementos objetivos que las sustentan (trabajos de campo, tipo de casos y/o materias u objeto, estudios, estadísticas) pero, aparentemente, se establece como razón principal de falta de éxito, la elección del modelo teórico para la formación de los terceros neutrales.

Antes de expresar algunas ideas con relación a estos puntos, es necesario destacar que, aún coincidiendo plenamente en que la formación de los mediadores en la Capital Federal deba ser mejorada (existe un gran desnivel en la formación básica), existen distintos factores a tener en cuenta que influyen y son fundamentales para lograr dicho objetivo. Así podemos mencionar: 1.- la seriedad de las instituciones formadoras y experiencia en el ejercicio de la mediación de sus docentes responsables, 2.- el cumplimiento de la capacitación continua por parte de los mediadores, 3.- la falta de exigencia de especializaciones para intervenir en determinado tipo de casos, entre algunos. Otros aspectos a tener en cuenta como posibles motivos de un rendimiento insuficiente de los mediadores, al margen del tipo de formación recibida, pueden ser por ejemplo: a.- dedicación parcial o mínima a la actividad, b.- controles insuficientes por parte de la autoridad de aplicación, c.- sistema de retribución basado en la realización de acuerdos que genera como contrapartida en muchos casos el retaceo del tiempo dedicado al caso, entre otros.

Estamos totalmente de acuerdo en que un programa de capacitación en mediación puede ser mejorado (es positivo y deseable que así lo sea), permitiéndole actualizaciones en función de la realidad social, de los nuevos contextos de conflictividad, las culturas emergentes, e ir enriqueciéndolo con experiencias de la práctica concreta. Es más, sería saludable que el programa de formación básica -establecido como obligatorio por el Ministerio de Justicia de la Nación hace más de una década-, fuera adaptado formalmente a los contenidos (más amplios y reelaborados) que de hecho así ocurre con algunos conceptos teóricos dados hoy por los docentes a cargo y que son fruto de sus años de ejercicio profesional.

Para aquellos profesionales de la mediación que nos hemos formado inicialmente en el modelo de Harvard (en mi caso en 1993) las críticas expuestas en definitiva descalifican nuestra labor diaria de los últimos quince años como mediadores en diversos contextos, así como nuestra tarea de capacitar a futuros mediadores (y no lo hacemos bajo un modelo particular excluyente), destinando (a sabiendas o no) al fracaso a quienes han confiado en nosotros como sus entrenadores, o bien para formarlos a ellos mismos como capacitadores de otros en mediación.

Por otro lado, nos preocupa que destacadas instituciones de la Provincia de Buenos Aires, como el Colegio de Abogados, que tiene ingerencia en el diseño del sistema y además tendría un rol activo en su implementación, se haga eco de opiniones que destacan el fracaso del modelo mencionado, sin advertir que es el mismo que hasta la fecha se ha utilizado para la formación profesional en casi todas las Jurisdicciones de la Provincia donde las Delegaciones del Colegio Público dictan cursos de mediación, e inclusive sostiene la práctica de los mediadores de numerosas experiencias llevadas adelante en o con la intervención de dichas Delegaciones.

Es importante recordar que a nivel nacional la mayoría (sino todas) las Provincias que tienen programas de capacitación en mediación prejudicial han adherido al programa de capacitación del Ministerio de Justicia de la Nación y Derechos Humanos. Muchas de estas Provincias, tienen Programas y Leyes que implementan la mediación con diverso grado de desarrollo y años de funcionamiento con mayor o menor difusión, pero en ninguna de ellas podría considerarse que se ha frustrado la implementación de la mediación. Así también el desarrollo de programas de mediación llevados adelante por instituciones y capacitadores argentinos en gran parte de Latinoamérica. En la gran mayoría de estas experiencias los mediadores fueron formados en contenidos similares al Programa de formación utilizado en la Capital, hoy descriptos como insuficientes, al punto de ser causa del fracaso de la implementación del método.

c) Modelos de mediación. Adaptación. La evolución en función de la práctica. La docencia en mediación

El modelo inicial y mayoritariamente difundido, en el que nos hemos formado muchos mediadores, ha sido el modelo de mediación de la Escuela de Harvard basado en el modelo de Negociación de Harvard. Su principal característica radica en la claridad esquemática: proceso sencillo que brinda (sobre todo a los mediadores noveles) una línea clara a seguir para intervenir en las disputas, donde coinciden de forma orientadora para el tercero, las etapas del proceso con los objetivos a alcanzar por las partes en cada una de ellas, delineando las herramientas y estrategias para el mediador. Es como un mapa a seguir, un hilo conductor para el tercero neutral.

Ahora, ¿es suficiente? ¿Se puede, hoy por hoy, trabajar en mediación quedándose solamente con estos únicos modelos? Ya sean éstos u otros, diría que no lo creo así. Con el correr de la práctica, me ocurre como a muchísimos colegas, llega un determinado momento que la formación básica (independientemente del tipo de abordaje en el que uno se forme: tradicional, narrativo o transformativo) se hace insuficiente. Pero por favor, no les echemos la culpa a los modelos de Harvard. Ocurre que la labor del mediador es mucho más complicada, los conflictos tienen muchas más aristas de las que cualquier clasificación pueda establecer y los seres humanos no tienen características taxativas. Por ello hemos debido echar mano de todos los recursos, enfoques teóricos y técnicas posibles, en la medida en que sean compatibles, viables y/o útiles con el desempeño de nuestro rol.

Así, en la medida en que avanzamos en la práctica, sumamos experiencias y capacitaciones en otros modelos o enfoques de intervención (circular narrativo, transformativo). También nos hemos enriquecido con el aporte de otros mediadores internacionales que sin necesariamente haber desarrollado un modelo diferente, han diseñado tecnologías y herramientas especificas moldeadas por su formación profesional de origen (psicólogos, sociólogos, abogados) y su vasta experiencia en ámbitos de trabajo específicos -familia, penal, comunitario, etc- y de distintas universidades tales como Jay Folberg, John Haynes, Susan Coleman, Dina Jansenson, Marty Price, John Paul Lederach, Johan Galtung, Robert Benjamín, estuvieron en nuestro país en innumerables oportunidades.

 ¿Qué mediador puede decir hoy en día que trabaja exclusivamente basándose en Harvard, o en el modelo circular narrativo u otro?, ninguno. No sé si podemos hablar de un ‘modelo argentino de mediación’, pero es indudable que la mayoría de los docentes en mediación de las instituciones más prestigiosas de la Argentina se han formado en la misma época -comienzos de los años 90- con el modelo de Harvard, y posteriormente han sido enriquecidos por diversos enfoques y modelos. Esto marca una evolución notable de los capacitadores, además de una actualización en los programas al margen de que no haya sido receptada formalmente en los programas de estudio.

Algunos de los que somos entrenadores, también somos mediadores (en exclusividad) y esta doble labor se complementa y enriquece en la docencia (principalmente en la etapa de entrenamiento donde se trabaja el “hacer”) donde se requiere que reflexionemos sobre nuestra práctica. Este ejercicio permite transmitir vivencias y experiencias desde el rol docente reformulando los “modelos” que en definitiva son desarrollos teóricos.

De esta forma se han adaptado “esquemas o métodos extranjeros” a la realidad e idiosincrasia nuestra. Esa es la razón por la cual la mayoría de los países latinoamericanos han seguido tan atentamente la experiencia argentina en mediación y nos ha permitido “exportar” nuestra modalidad de trabajo. En países como Costa Rica, El Salvador, Honduras o Perú, tuve oportunidad de escuchar estos conceptos por los cuales habíamos sido elegido -docentes argentinos- como entrenadores , “No nos es relevante la experiencia de los EEUU -principal referente de las experiencias en mediación desde los años 80- sino la experiencia de un país con características e idiosincrasias similares a las nuestras” (en el enfoque de los conflictos y la negociación). La Argentina se había convertido sin darnos cuenta en un importante referente de la implementación de la mediación en Latinoamérica. ¿Podría haberse dado este hecho, si como dicen, el modelo que se adoptó y difundimos fuese un borroneado de la cultura de origen carente de identidad y no verdaderamente, como sí lo es, una nueva elaboración fruto de nuestra evolución profesional con fuerte articulación y anclaje propios?

d) La labor del mediador. Aclaración con relación a los planteos de la necesidad de cambiar el perfil de un mediador que únicamente facilite la comunicación. En la práctica ¿es esto solamente lo que hace un mediador?

Al conceptualizar sobre la actividad del mediador, con seguridad encontraremos definiciones que pondrán de relieve principalmente la función de ‘facilitador de la comunicación entre las partes’, o la de su asistencia en la negociación desarrollada por las mismas. En teoría, estas definiciones sólo se utilizan para diferenciar su rol de tercero neutral y conductor de un proceso de resolución de disputas, frente a otros terceros, cuyas funciones son emitir opinión o decidir sobre los temas de fondo.

Pero es cierto que, en la práctica, el mediador puede hacer mucho más que facilitar la comunicación (que no es poco, ni sencillo). Esa actividad es algo esencial que debe hacer permanentemente (o por lo menos debe estar atento a si es necesaria su intervención para facilitar el entendimiento). Como director del proceso, es su responsabilidad que todos puedan tener un espacio para escucharse, sentirse escuchados y de ser posible entenderse, anticipando que ello no implicará compartir posturas, ideas u opiniones. Además, si ello fuese todo lo que podemos hacer, coincidiría plenamente en que es totalmente insuficiente. También mantener la neutralidad en todo momento generando confianza en las partes le permitirá conocer a fondo diversas cuestiones del caso, pudiendo ayudar a las partes a reflexionar, identificar y evaluar intereses propios y ajenos, clarificando y jerarquizando estos y aquellos, ayudaremos a evaluar opciones que se generen en la mediación y las alternativas que las partes tengan fuera de ella, permitiendo que se contrasten ambas posibilidades, que se dimensione la situación más allá de la emocionalidad y la subjetividad, mediante la utilización del tiempo y otras técnicas como recursos. Para lograr esto deberá conocer las causas que generan los conflictos y que verdaderamente tienen atrapadas a las partes, podrá ayudarlos a negociar, reconociendo las interacciones competitivas para facilitar el paso hacia la colaboración cuando esta es posible.

Como bien puede apreciarse entonces, dada la complejidad de la tarea del mediador y aunque se la resuma de manera sencilla en: ‘ser el facilitador de la comunicación asistiendo a las partes en una negociación entre ellas’, es indudable que ningún modelo o enfoque puede proclamarse por encima de otro, y que se necesita de profesionales reflexivos e incluyentes que puedan con su práctica enriquecer los conocimientos teóricos y actualizar sus metodologías al momento de intervenir como mediadores en los conflictos.

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(*) Abogado. Mediador, capacitador y consultor de Fundación Libra. Mediador penal y familiar del Centro de mediación de la UBA. Coordinador y profesor del programa de Actualización en Negociación y RAD, UBA. Docente de Resolución alternativa de conflictos en UBA (Maestria en Magistratura y Especialización e Administración de Justicia), UCES, Universidad de Palermo, Universidad Católica de Salta, Escuela Judicial del Consejo de la Magistratura de la Nación y del Centro de Formación Judicial (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

 


 

El orden público laboral y la mediación

“Se ha roto la complicidad necesaria entre el profesor y el alumno a través del miedo”

Concha Fernández Martorell es profesora de filosofía. Durante años, fue Directora del IES Mediterrània del Masnou. Ahora imparte clases en el IES Menéndez y Pelayo (Barcelona). Es autora de varios ensayos sobre filosofía contemporánea. En 2008 publicó El aula desierta; la experiencia educativa en el contexto de la economía global (ed. Montesinos). Hay estereotipos que no sólo bloquean el pensamiento, sino que también difunden la sospecha y la desconfianza, paralizando cualquier acción colectiva. Así son sin duda los clichés que se han apoderado de nuestra mirada sobre la escuela: “jóvenes bárbaros”, fruto del “hedonismo de la sociedad” que erosiona “la cultura del esfuerzo” y la “autoridad del profesor”, etc. ¿Qué significa “el aula desierta”? ¿Qué quieres poner al lector ante los ojos con esa metáfora tan potente? ¿No te parece que más que desierta, la escuela esta llena de estereotipos que sería recomendable vaciar antes de empezar a reflexionar sobre ella? Traté de buscar una imagen que pudiera mostrar la dimensión de la utopía escolar que se está preparando desde la política educativa a escala global: su objetivo es vaciar el aula de los valores educativos emancipatorios tan duramente conquistados, presididos por el conocimiento y el arte como creaciones humanas compartidas. Puede resultar una metáfora excesiva, precisamente porque estoy hablando de un espacio vital muy rico y complejo que hay que proteger de ese proceso de desertización a que está expuesto. Esto es lo que pretendo: sacudir al lector desde el principio, que se sienta incómodo al tragarse todos los tópicos que desbaratan la institución escolar y están vaciando el aula, mientras nadie atiende al abandono, a la deserción y a la renuncia por parte de todos...
Para ver la nota completa siga el vínculo:
 http://blogs.publico.es/fueradelugar/99/el-miedo-ha-roto-la-complicidad-necesaria-entre-el-profesor-y-el-alumno