Las relaciones humanas en las escuelas de Puerto Rico: un estudio sobre la convivencia escolar y sus implicaciones

Por Rafael Juarbe Pagán. Introducción: No hay duda que uno aunque pretenda no puede desligarse de un bagaje que te marca y condiciona en cada paso de vida. Por lo anterior no puedo negar que asumo mi responsabilidad dentro de este panel, desde mi pasado y presente como asesor de un Sindicato que representa al sector no docente del Departamento de Educación y como parte de una formación académica en una Facultad de Derecho[1] que atenta contra un sistema judicial enfocado en enaltecer la toga magisterial y el culto insensato e insensible a los juicios desmedidos.

Con ese preámbulo que me pone en perspectiva, participo de la evaluación del estudio realizado por la fundación SM sobre la convivencia escolar y sus implicaciones[2]. Me enmarco en ese pasado y en mi experiencia como mediador en especial como promotor de proyectos de mediación escolar en diversas escuelas públicas en Puerto Rico.

Desde esa coordenada dividiré mi participación en dos fases. Primeramente haré unos señalamientos específicos sobre el estudio y algunos elementos que resultan desde mi parecer indispensable enmendar a futuro y la segunda parte, dirigida a interpretar el resultado en función de la filosofía propia de lo que la mediación como mecanismo de resolución adecuada de conflicto pretende o significa.

La mediación o el manejo de los conflictos no es un mero asunto de atender las relaciones que se dan entre dos personas o más, para alcanzar un acuerdo satisfactorio a ambas. Limitarla a ello y reducir  su función es significativo de un mal uso e interpretación del concepto. La filosofía ulterior es el protagonismo que asume la ciudadanía en el manejo de sus asuntos más cotidianos dentro de la vida en sociedad, para convertir su participación en una tarea común de fácil traslado a aspectos más significativos de la vida colectiva.

Es por tanto un proceso político donde desde lo inmediato se pasa paulatinamente a perder ese miedo a la capacidad de la convivencia social colectiva. No delegar este protagonismo como se ha hecho de manera común a un porcentaje o puñado de la sociedad (entre ellos 15 mil abogados), es la base que podrá permitir el desarrollo de un apoderamiento ciudadano en sus entornos inmediatos, retomando una voz que o ha sido extraviada o nunca ha sido poseída.

Desde lo anterior comienzo reconociendo el gran valor que posee el estudio a evaluar. Ubicado dentro de él y en la coordenada anterior empiezo con mucho respeto señalando que de la muestra tomada hay un sector ausente de vital presencia. El sector No Docente no formo parte de la muestra a pesar de que los objetivos están claramente enfocados en el estudio de la convivencia escolar y es este sector base fundamental representando cerca de 25 a 30 mil empleados públicos. No cabe duda desde mi humilde percepción que le resta a dicho sector continuar negociando un convenio colectivo diario de lo que he llamado cláusulas emocionales donde su existencia no pase desapercibida provocando que ocurra como en el relato del libro “El laberinto de la soledad”, donde su autor Octavio Paz cuenta, que al oír un leve ruido en el cuarto vecino, preguntó en voz alta: “¿Quién anda ahí? La voz de una ama de llave recién llegada de su pueblo contestó: “no es nadie señor, soy yo”.

Elementos sobresalientes del estudio:

Dejando clara la recomendación de incluir activamente ese sector, el estudio particularmente plantea infinidad de vertientes que pueden ser analizadas de manera extensa. Ahora bien me mantendré en unos elementos que vale la pena destacar desde mi posición en esta primera presentación:
 
Participación en la resolución de conflictos escolares:
El 54.4% de los entrevistados entiende que no se toma en cuenta las opiniones de los estudiantes a la hora de resolver problemas en la escuela. Este aspecto representa que 11 de cada 20 estudiantes no se sienten parte de la solución, promoviendo una cultura o una percepción de participaciones limitadas.

A tal muestra se suma que un 48.5% de los estudiantes perciben que ha habido una evolución del conflicto en las escuelas en los últimos años diferenciado únicamente por un 6% con los maestros. El combinado nos plantea que ante una percepción de una mayor evolución del conflicto, el número de protagonistas ha sido reducido a menos del 45% de los miembros de la comunidad. Elemento que plasma una delegación patente de que solo algunos son los llamados a proveer la solución.

Causas del conflicto:

Cuando pasamos al tema de la causa de los conflictos los estudiantes se auto incriminan y piensan que el 78.2% reside en ellos, ya sea por que son conflictivos, por que van por la libre o porque no respetan la autoridad. Mientras que apenas el 21.7%, enfocan las causas en los maestros por intolerantes o falta de autoridad. La percepción anterior no cambio prácticamente en la muestra docente. Del resultado se desprende que se enfoca la causa del conflicto en la persona y no en el problema mismo no atendiendo las 5 causas centrales definidas casi a consenso divididas en, problemas de valores, intereses incompatibles o percibidos como tal, problemas de información, relaciones entre personas o fuerzas estructurales.

Solución de los conflictos:

Desde el punto de vista de la solución de los conflictos parece preocupante o reflejo de una realidad global y local, la manera en que se resuelven estos. Un 55.1% piensa que mediante el diálogo se resuelve el conflicto (lo que parece un punto de partida para trabajar), pero un 44.1% opina que mediante el castigo y la sanción.

Aprovechando el momento creo que se puede establecer una relación con los datos recientes del Centro Internacional de Estudios Carcelarios del King’s College de Londres, que muestra que nuestro modelo mas inmediato y de mayor influencia local Estados Unidos, posee 751 presos por cada 100,000 habitantes. Puerto Rico reduce a un poco menos de la mitad (375 presos por cada cien mil) pero ello significa 250 mas que la media mundial.

Esto refleja una sociedad muy punitiva que a través de la norma siempre desea identificar un responsable y como tal aplicar un castigo utilizando elementos ajenos al manejo adecuado de conflictos que intenta humanizar, sensibilizar y prevenir su escalada para que las alternativas no sean reducidas al mundo del castigo.

De los tres elementos tomados como los que mas resaltan al tema que nos corresponde, se refleja:

  1. Casi 8 de cada diez estudiantes se siente responsables de las causas del conflicto reduciendo el asunto a la persona y no al problema.
  2. A pesar de lo anterior tenemos que más de la mitad de la comunidad escolar que no se siente parte ni tomada en cuenta a la hora de resolver problemas escolares.
  3. 9 de cada 20 opina que el castigo es la forma de resolver habitualmente los conflictos en las escuelas.
En resumen tenemos un estudio que nos dice que 8 de 10 estudiantes se siente la causa y mas del 50% no se sienten parte de la solución y donde el 45% entienden que los conflictos se manejan de manera punitiva. Este resultado pone de manifiesto que nuestra función no es determinar cual es la mejor sociedad posible, sino crear las condiciones para la discusión acerca de la sociedad posible que podamos generar todos incluyendo a cada quien sin distinguir su coordenada social y mas importante aun sin utilizar el juicio como herramienta de persuasión.
Vivimos en una cultura y se ve en el estudio que tiene muchas dimensiones de intransigencia y de culpas permanentes al otro u otra, pero, al mismo tiempo, que muestra espacios de sensibilidad y solidaridad. Aunque la colaboración y los puentes son de difícil construcción en este país dividido por todo lo aquí evaluado hoy es evidencia contundente que hay que refundar la construcción de nuestras escuelas y basarlas en la colaboración. Donde la comunidad funja como un espacio de ese tan anhelado mundo posible”, el que nacerá  en el momento exacto en que el, “tengo una cosa que enseñarte sea sustituido por la actitud del tenemos algo que aprender juntos”, con relaciones igualitarias también en el saber. En una sociedad donde uno sepa lo que todos pueden saber, y donde uno tenga lo que todos pueden tener, y donde la propiedad y el conocimiento no se transformen en instrumentos de dominación.

Comparto como reflexión final una reseña reciente al próximo libro de Eduardo Galeano Los invisibles:
Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?
¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos?
Lo escucharon los peregrinos del Mayflower: Dios decía que América era la Tierra Prometida. Los que allí vivían, ¿eran sordos?

Después, los nietos de aquellos peregrinos del norte se apoderaron del nombre y de todo lo demás. Ahora, americanos son ellos. Los que vivimos en las otras Américas, ¿qué somos?

No hay tarea más dramática que transformar muchas de las visiones plasmadas en el estudio aquí evaluado y luchar contra filosofías que clonifican un modo de pensar y de actuar de dejadez, que reproducen la miseria enmarcado en delegar en un puñado el destino de sociedades enteras. El reto no es luchar por destacar cualquier elemento propio y si promover que la humanidad y sus estructuras no nos sigan segando, enmudeciendo, ensordeciendo y eliminando identidades para imponer visiones particulares y únicas.

Para finalizar tomo como buenas esas premisas del chileno Humberto Maturana: el amor o el amar es la “conducta en la que tratamos al otro como un legítimo otro en convivencia con nosotros mismos” (Maturana 1994: 36). En esta emoción, el otro u otra no tienen que disculparse por ser. El amor, promueve el cambio desde el deseo, desde la preferencia y abre espacios multidimensionales a todo lo posible en el hacer.

Si alguna vocación reclama el manejo de los conflictos escolares y en general, es basar nuestras acciones en el amor, definido como la aceptación del otro u otra como un legítimo o legítima otro u otra, donde la voz de cualquier ama de llave, o persona de este planeta recién llegada de su pueblo se reconozca y sea reconocida y no marginada a las espera de una instrucción de un jerarca mayor.

Por Rafael Juarbe Pagán

Email: pitirre3@yahoo.com
[1] La Facultad que se hace referencia es la Facultad Eugenio María de Hostos de Mayagüez, constituida hace casi 15 años con la misión de Formar juristas de pensamiento crítico, sensibilidad ética y conciencia social, capacitados para una práctica profesional de excelencia.
[2] El estudio se titula “Las relaciones humanas en las escuelas de Puerto Rico: un estudio sobre la convivencia escolar y sus implicaciones”
Descargar el estudio  realizado por la FUNDACION SM “Las Relaciones Humanas en las Escuelas de Puerto Rico: un estudio sobre la convivencia escolar y sus implicaciones”: (sólo usuarios registrados)

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