Acerca del 25 de mayo (Reflexiones para argentinos camino al bicentenario)

Por: Daniel Martínez Zampa.
A raíz de colaborar con la organización del acto escolar por el 25 de mayo , en esta tarea de pensar el acto no como un “mero formalismo ” que cumplir, sino como una oportunidad de enseñanza y aprendizaje, revisando y buscando materiales, recordé una  canción de Cacho Castaña “Septiembre del 88”. Quizá para las nuevas generaciones no tenga un significado especial, pero, para quienes, con unos años a cuesta, hemos vivido las frecuentes crisis políticas y económicas , esta canción tiene un significado particular que podemos relacionarlo con lo que hoy estamos viviendo y con este 25 de mayo en el que nos encaminamos hacia el bicentenario.
Cuando me reencontré con esta canción  me llegó en particular ya que  plantea dos posibles actitudes frente a la crisis: nos quedamos en la queja y nos abatimos o nos ponemos a trabajar juntos para salir adelante.
A casi 200 años de la  gesta de un grupo de hombres que – más allá de sus intereses personales, sus defectos y virtudes – se atrevieron a pensar un futuro diferente en un momento difícil, nos cabe la obligación de pensar qué hacemos nosotros hoy frente a la crisis. ¿Nos quedamos en la queja y el abandono o buscamos salir adelante haciendo lo mejor que podemos el trabajo que nos toca? 

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Vivir y trabajar en paz hacia la paz

Por Graciela Curuchelar
Introducción
Coincidimos con los investigadores que sostienen que las “personalidades están determinadas por la interacción entre su dotación genética y las condiciones de su educación” influenciadas por una multiplicidad de factores de riesgo.
Los que estamos preocupados por las graves consecuencias que origina la violencia, debemos mancomunar esfuerzos y comprometernos con algunas ideas-fuerza que nos permitan promover una cultura de la no violencia.

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Reflexiones sobre la violencia escolar

Por: Arcidiácono Atilio José
E-mail:azulgris17@yahoo.com.ar
El significado de las fases es único al crearse. El uso, los intereses, los que lo usan, el objetivo para el cual se usa, puede modificar el significado primero.Pueden diluirlo, hasta agregar una connotación irónica, fatalista, etc. que no poseía en un comienzo
Cuando decíamos “la Escuela, es el parche donde retumba la violencia de la sociedad”, intentábamos poner en oídos de los medios de comunicación y la comunidad toda, que la violencia que se vive en las Escuelas no es ajena a la violencia que se vive en las calles de la comunidad.

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La convivencia escolar: una tarea necesaria, posible y compleja

 Por Lic. Norberto Daniel Ianni.El propósito de este trabajo es poner de manifiesto las múltiples cuestiones que inciden en la construcción de un sistema de convivencia en la escuela. Es ésta una tarea que requiere la consideración de distintos factores y aspectos que inciden en el desarrollo de las acciones necesarias que permitan alcanzar el propósito buscado: instaurar el sistema de convivencia escolar que posibilite acompañar el crecimiento de los niños adolescentes y jóvenes, promoviendo su desarrollo como sujetos de derecho y responsabilidad, es decir ciudadanos…
Para ver el trabajo completo siga el vínculo:
http://www.oei.es/valores2/monografias/monografia02/reflexion02.htm

Los docentes, bajo presión

Por Ana Prawda
Docente investigadora de violencia escolar, psicopedagoga,mediadora Escolar. Ex-Asesora del Banco Mundial
Publicado en diario Clarín del 15/1/2001

Es importante recordar la situación en que muchos de los maestros y profesores se encuentran hoy en día. En ocasiones es similar a la de sus alumnos, y en otras, mucho más violenta.

Los docentes no tienen delimitado su rol. ¿Es enseñar? ¿Es asistir ante la realidad económica social de sus alumnos? Están presionados entre aquello para lo que se formaron —educar— y las demandas que la sociedad les hace acerca de cuestiones que deberían resolver los gobernantes: trabajo, vivienda, salud, etcétera.

No se los hace partícipes de muchas de las deliberaciones que sobre su tarea realizan las autoridades educativas y que se suponen deben aceptar y llevar a cabo.

Víctimas de la violencia
Los docentes se debaten entonces en realizar una gran cantidad de funciones que no pueden ni les ayudan a priorizar. En la búsqueda de soluciones para sus alumnos, se confunden y no pueden discernir entre aquello de lo que deben hacerse cargo y aquello con lo que sólo pueden solidarizarse. Sufren la violencia encubierta de una sociedad perversa que mucho les exige y poco les da.

En 1983 retorna la democracia a la Argentina. Los valores fundamentales que hacen a la convivencia democrática como la tolerancia, el respeto por el otro, la justicia, la solidaridad, el ejercicio de una libertad responsable se expresan en normas que se han modificado en el tiempo, lo que hace necesario revisar posturas concebidas a principio de siglo.

Lo cierto es que si no se los capacita para intervenir en cada situación nueva, no pueden enseñar. Lejos de negarse o de cerrarse, los docentes solicitan recursos didácticos y formas de intervención que les sirvan como herramientas en su tarea cotidiana.

La convivencia escolar exige por parte de todos sus actores una revisión permanente de la apuesta de la escuela como modelo generador de espacios de participación, de diálogo, de reflexión y de construcción democrática.

En tanto espacio que involucra al adulto, la escuela lo lleva a enfrentarse con sus propias dificultades frente al tema. Esto necesita que los educadores promuevan en el aula un clima constructivo de trabajo y no busquen hacer un uso coercitivo, impositivo o represivo de su autoridad, ni recurrir a la amenaza del castigo o de las sanciones. Un docente democrático busca el pasaje de la necesidad de “mantener la disciplina en el aula” a la de lograr un adecuado clima de trabajo.

Es deber del Estado contenerlos y capacitarlos para que den respuesta a sus alumnos ante los conflictos que se repiten en las aulas.

¿Tras los emergentes o tras las causas?

Por Atilio Jose Arcidíacono
Email: azulgris17@yahoo.com.ar
Parecería que los adultos estamos más interesados por buscar responsables de las disrupciones de la convivencia que detectar las causas que motivan la aparición de los hechos- El alumno que disrumpe la convivencia, es un emergente- Alguien que reacciona en este momento ¿pero quién puede garantizarnos que otros/otras no procederán de la misma forma? ¿Y cuándo?.
La respuesta habitual, histórica, es la aplicación de una sanción que anule imitaciones, se pretende retrotraer la situación a los “cauces normales”, lo que se puede interpretar (por parte de los jóvenes) como que el cauce normal consiste en mantener un status quo donde los que ostentan el poder sigan manteniéndolo y donde nada cambia, pues todo está bien.

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