¿De qué hablamos cuando hablamos de Mediación?
Por Daniel Martínez Zampa. El aumento de los conflictos en los distintos ámbitos parece ser uno de los signos del momento actual., Conflictos en las familias, organizaciones, a nivel local, nacional e internacional. Con frecuencia encontramos referencias a la mediación como dispositivo de abordaje de los conflictos que diariamente debemos enfrentar. Así hace unos años habló en la Provincia del Chaco de la mediación del Poder Judicial en el conflicto entre prestadores e InSSSeP, de mediación del Ministerio de Educación de la Nación en el conflicto docente, de la intervención de mediadores judiciales o de determinadas áreas de gobierno ante casos de determinados reclamos, del pedido a la Iglesia y otras organizaciones como mediadoras en ciertas situaciones.
Aportes para pensar la violencia escolar
Nuevamente episodios de violencia ocupan los titulares de los diarios y cuando ello ocurre entramos en apuro por demostrar “que algo se está haciendo” y recurrimos a las más variadas opciones. A la más frecuente de buscar el “chivo expiatorio” y expulsarlo, está la de consultar profesionales, hacer talleres, impulsar iniciativas de leyes, o en algunos países hasta colocar detectores de armas y policías armados en las escuelas como tuve posibilidad de observar en algunos países de latinoamérica que tuve oportunidad de visitar. Ninguna de estas acciones ha probado su eficacia real más allá de llevar cierta tranquilidad de que “algo se hizo”.
Pero el tema de la violencia escolar es mucho más complejo. Cuando ocurre un hecho calificado de “violento” en la escuela, éste generalmente tuvo su historia previa, en un problema que comenzó, fue dando señales y nadie las advirtió hasta que pasó algo calificado como “grave”. En ocasiones actitudes de los adultos ayudaron a reafirmar el círculo. Una vez que esto ocurre se busca juzgar al mismo con el último tramo de la situación . Es como pretender entender una película viendo los últimos cinco minutos.
Entender lo que pasó no es igual a “justificar” la conducta, pero sí nos sirve para contextualizarla y buscar caminos que nos permitan encontrar vías adecuadas para que con la sanción el autor reflexione sobre la misma, repare el daño y no la repita.
Pero para ello se requiere trabajar en las instituciones educativas con herramientas para detectar y abordar lo problemas a tiempo.
También se requiere comprender que la violencia en ocasiones es un comportamiento inadecuado en orden al logro de un objetivo común buscado por todo individuo: pertenecer, participar, ser valorado y lograr estima personal, que en ciertos casos el castigo, la censura o el propio comportamiento del adulto termina reforzando el círculo de la misma.
ANTE EL INICIO DE UN NUEVO AÑO ESCOLAR… (Acerca de la necesidad de “mirar” el clima áulico e institucional)
El inicio de un nuevo ciclo lectivo genera también un nuevo espacio en el que docentes y alumnos deben convivir varias horas diarias. Este espacio de convivencia también abre la posibilidad de conflictos, que, cuando no tienen canales adecuados para su reconocimiento y gestión pueden derivar en situaciones que afecten el desarrollo tanto pedagógico como institucional o en hechos de agresiones y violencia que afecten la calidad de la educación.

Las urgencias de lo cotidiano , la necesidad de innovar e incorporar las nuevas tecnologías al aula, en ocasiones no permite visualizar la importancia de la convivencia y el “clima” institucional que se manifiestan como silencioso telón de fondo de todas las prácticas docentes.
Con frecuencia, el tema de la convivencia, la prevención y gestión pacífica de conflictos entra en la "agenda" institucional o política cuando ocurre algún hecho grave que trasciende, generando una movilización con acciones que buscan imposibles impactos inmediatos y que luego no se sostienen sistemáticamente en el tiempo.
Mejorar la calidad de la educación,-además de organizar, planificar, coordinar, repensar las prácticas docentes e incorporar nuevas tecnologías- requiere tener una mirada proactiva sobre la calidad relaciones que se dan entre los actores institucionales y trabajar activamente en el reconocimiento, prevención de algunos conflictos y el abordaje temprano de aquellos que no pueden ser prevenidos.
Es el caso que el docente enfrenta día a día situaciones más complejas que cuando no tienen canales adecuados de gestión genera nuevos focos de estrés y tensión que llevan a enfermedades y ausencias entre otras consecuencias y se incide en la calidad de la educación.
Debemos tener presente que conflictos hay y habrá siempre en las instituciones pero el “clima” y la “salud” institucional dependerá de cómo se aborden. Pero este abordaje necesita de un trabajo sistemático y permanente a nivel áulico e institucional que incluya al sistema educativo en su totalidad promoviendo la convivencia pacífica y detectando en forma temprana los conflictos para abordarlos sin taparlos ya que lamentablemente muchas veces cuando estallan con consecuencias graves en las instituciones son producto de procesos que en su camino dieron signos de alarma que no fueron tenidos en cuenta o producto de la presión que ejerce la acumulación de situaciones no abordadas a tiempo o en forma adecuada.
Actividades y eventos en 2013.
Mes de MARZO 8 al 11: 31 Congreso Internacional para docentes de Primaria. Por una Educación que enseñe. Santiago del Estero. Argentina. Organiza EDIBA.
Mes de Noviembre 8, 9 y 10 : 32º Congreso Internacional de Educación para docentes de Nivel Inicial y Primario Enseñar es el camino Organizado por Editorial Ediba en Tigre -Pcia de Buenos Airesmás información : www.capacitar.ediba.com.
Las demás actividades se publicarán en la medida que sean confirmadas.
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Diálogo y consensos...¿dónde están?
Por Daniel Martínez Zampa.
A diario – desde los titulares y columnas de los medios de comunicación- encontramos referencias a llamados al diálogo para lograr consensos ante los conflictos que se dan a nivel internacional, nacional, local, organizaciones, partidos políticos, etc. Estos “llamados” o “esfuerzos” muchas veces terminan en fracasos afectando a los propios actores o a terceros que no son parte directa de los conflictos.
Estos “fracasos” llevan a descreer en el diálogo , el consenso y la negociación como herramientas para superar las diferencias. Este es el mensaje que como adultos muchas veces transmitimos a nuestros jóvenes y se refleja en las aulas diariamente.
Una vez escuché que el trabajo en equipo es como los OVNIS; muchos hablan de ellos, pocos juran haberlos visto y casi nadie puede dar prueba de su existencia.
Creo que podríamos trasladar esta idea al hablar del diálogo y los consensos, todos hablamos de ellos, pero en la práctica muchas “mesas de diálogo” - o como se las quiera llamar- son espacios para verdaderos monólogos, incluso desde la disposición física de los asistentes, que están ubicados de manera que no favorece el verdadero intercambio.
Mediación y costos del conflicto
Por Daniel Martínez Zampa. Todos los días vemos cómo aumentan los conflictos en los diferentes ámbitos. Conflictos entre particulares, conflictos entre vecinos, conflictos entre gremios y gobierno, conflictos entre empresas, conflictos en las empresas. Estos conflictos cuando no son tratados adecuadamente generan altos costos. Conflictos y costos, dos temas íntimamente relacionados.
¿Qué podemos hacer frente a esta situación?
Pretender eliminar el conflicto es una utopia ya que ellos son parte de la vida y pueden ser motores de cambio. Nos queda actuar sobre el diseño de sistemas que reduzcan los costos de los conflictos no tratados adecuadamente ya que la “salud” de las instituciones u organizaciones no depende de la ausencia del conflicto sino de cómo los elabora.
¿Qué costos tiene el conflicto?
Muchas veces cuando se piensa en los costos del conflicto se piensa en los del litigio judicial (lo que cuesta ir a los tribunales, pagar abogados, etc) pero... sólo una parte menor de los conflictos llegan al ámbito judicial y también existen otros costos que deben ser tenidos en cuenta:
Costos por tiempo perdido: Un estudio demuestra que los gerentes de empresas emplean entre el 30 y el 50 % de su tiempo en resolver los conflictos internos, ello implica no sólo costos de pérdida de salarios, sino que ello consume tiempo para la toma de decisiones..
Costos por pérdida en la calidad de las decisiones: al tener menor tiempo para ocuparse de aquellos asuntos que requieren mayor inversión de tiempo.
Costos por alejamiento de personal calificado por conflictos: ello lleva a la necesidad de contratar nuevo personal que debe aprender las nuevas tareas, ello tambièn implica tiempo invertido en esto.
Costos por baja en la productividad
Costos por aumento de enfermedades derivadas del estrés que el conflicto genera, tanto en licencias como en prestaciones de salud.
Costos por daños, boicot, sabotaje internos.
Costos derivados de las huelgas, tanto el daño directo entre las partes como hacia terceros (pensemos en el conflicto de salud, docentes, transportes, etc).
Por todo ello se hace necesario pensar seriamente en diseñar dentro de las organizaciones e instituciones procesos que permitan un abordaje colaborativo de los conflictos, diseñando mecanismos de prevención, gestión y resolución con la participación de todos los actores.
La mediación educativa en Argentina
Prof. Mediadora Norma Bessone. En una época como la que vivimos a nadie se le escapa que la resolución de conflictos de un modo pacifico es uno de los grandes desafíos de la sociedad actual y en particular de la institución escuela. Por otro lado desde las instituciones educativas se reclama, cada vez con mayor insistencia la necesidad de contar con técnicas y procedimientos eficaces para atender a una creciente diversidad de personalidades con diferentes intereses, deseos y necesidades que generan una multitud de situaciones de divergencias interpersonal.
Pero quizás lo mas difícil es que podamos “permitirnos” reconocer que muchas veces, solos no lograremos enfrentar los conflictos educativos y entonces “autorizarnos” a pedir ayuda, He aquí la necesidad de la presencia de mediadores docentes.
La implementación en los centros educativos, de programas de resolución de conflictos y mediación educativa son un aporte importante a la cultura del diálogo, el respeto, el consenso y la paz.
Parafraseando a Bush y Folger acuerdo con que “el valor de la mediación radica es su potencial no solo para hallar soluciones a los problemas de la gente sino a cambiar las personas mismas para bien en medio del conflicto…”.
¿Qué pasa entonces si esto no es un marco teórico sino que realmente es un proceso pedagógico de cambio personal e institucional cuesta tanto que se establezca en la práctica como política de estado?
Tal vez lo que les está pasando hoy a los docentes es que deben volver a creer en su autonomía pedagógica y sentido de la innovación.






