Diariamente escuchamos de boca de las  autoridades, representantes y hasta nosotros mismos  la necesidad de recurrir al diálogo y a los consensos para abordar los temas que nos afectan como sociedad.

En estos tiempos de pandemia se ha hecho patente la necesidad del trabajo conjunto más allá de las ideas o color político y tenemos ejemplos de lo que ocurre cuando ello no se da.

Diálogos y consensos que – pese a estar en la boca de todos- siguen ausentes en la práctica.
Ante los problemas que aquejan a en los diferentes y lugares lo primero que se busca es un “culpable” , o asistimos a “parodias” de diálogo  que llevan a descreer en el mismo y a consecuencias absolutamente destructivas para todos.

Cuando surge un conflicto  tanto a nivel local, nacional, como internacional  escala a consecuencias negativas se habla de la necesidad  de diálogo, aunque parece que el mismo se piensa como «última» instancia, cuando los mismos sólo  se salen de control.

Hablar de diálogo implica escuchar no sólo al que piensa igual, sino fundamentalmente al que piensa distinto y respetar las diferentes opiniones. Pero también requiere respeto en el planteo de las ideas diferentes.

Habilitar el diálogo es habilitar la palabra. Habilitar la palabra es estar dispuesto a escuchar también lo que no coincide con mi mirada.

Viendo los mensajes de las redes, los intercambios que se producen en las mismas, los “debates” de nuestros  representantes,  donde en lugar de intercambiar ideas se busca atacar al otro, agraviarlo,  descalificarlo, «escracharlo»  me preguntaba si algo aprendimos  de la democracia y si el diálogo realmente está presente.

 Así podemos encontrar  otros ejemplos en los diferentes ámbitos y ello nos lleva a pensar que la palabra  parece ya no valer…

Y la palabra parece ya no valer porque lo que acordé y prometí hoy sólo fue para “salir del paso”.

La palabra parece ya no valer cuando a diario vemos que  los ciudadanos que apuestan por canalizar sus reclamos por las vías que corresponden, no reciben respuesta, mientras que los que lo hacen por fuera son atendidos.

Palabra que parece no valer cuando los ciudadanos reclaman justicia y no la reciben o la reciben en forma tardía.

Palabra que parece no tener valor cuando no encontramos mecanismos eficientes de prevención, gestión y resolución de conflictos.

Palabra que parece no valer cuando no se escucha al otro, se intenta imponer  un discurso que no da espacio para ningún aporte.

Palabra que parece no valer cuando con las reacciones se genera tanta o más violencia que los hechos o palabras que atacamos como violentos.

Frente a esto me pregunto : ¿Qué aprendimos? ¿Qué ejemplos les estamos dando a nuestros jóvenes sobre el valor del diálogo y los consensos? ¿Hacia dónde nos encaminamos?

Esto requiere un verdadero compromiso personal y hacernos  cargo de la responsabilidad individual e institucional en el trabajo, en la construcción de los consensos necesarios para salir adelante y en la necesidad del respeto a la ley como forma perfectible de regular nuestra vida como sociedad.

También requiere  tomar conciencia que  generar espacios de  diálogo y consensos  implica trabajar activamente para ello aplicando, entre otras, las herramientas que nos proveen la negociación y la mediación y que existen estudios realizados sobre el tema.

Frente a los desafíos que se nos plantea a nivel internacional,  nacional, provincial y municipal ¿Aparecerá el diálogo o seguirá siendo el gran ausente? La respuesta depende de cada uno de nosotros y quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de cada país.

En este tiempo donde estamos pensando en una «nueva normalidad» sería bueno que, empezando por cada uno de nosotros y llegando a todos los niveles podamos pensar cómo podemos aportar la construcción del verdadero diálogo, tan necesario para afrontar cualquier dificultad.

Que  esta sea una oportunidad para la construcción de las bases que habiliten el diálogo verdadero  y la palabra en los diferentes niveles para bien de todos.

DANIEL F. MARTÍNEZ ZAMPA
MGTR. EN ADM Y RES. DE CONFLICTOS.

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