Cuando hablamos de mediación Educativa nos viene a la mente la idea de la formación de alumnos mediadores para intervenir en conflictos entre pares.

Estos proyectos que pueden parecer seductores al tener alumnos mediadores, cuando se centran principalmente en esta formación pueden desaprovechar el valor educativo de la mediación, la posibilidad de sus herramientas para desarrollar las habilidades sociales o para la vida, el desarrollo de los contenidos actitudinales que nos piden los diseños curriculares.

También, en caso de no preparar la institución y limitarse sólo a unos pocos docentes o alumnos, pueden llevar al rechazo interno o resistencias de los demás docentes haciendo caer el proyecto o limitándolo a una pequeña experiencia de unos pocos mirada con recelo por otros, entendiéndola como una pérdida de autoridad.

También, como bien lo señala Florencia Brandoni “Los programas de mediación entre pares que centran su mirada sólo en los alumnos y excluyen la mirada integral del tratamiento de los conflictos en la escuela, corren el riesgo de entenderse como un movimiento más de desresponsabilización de los adultos, un traslado de responsabilidad, o una apelación desesperada a un procedimiento que los excluye, revelando la imposibilidad de regular las relaciones interpersonales de los alumnos. Esto no haría más que seguir minando su autoridad, trasladar a los niños y jóvenes la tarea de administrar los conflictos que tal vez los excedan, y librarlos a la capacidad de su autorregulación, sin ofrecer las coordenadas necesarias para ello” (Brandoni Florencia, Conflictos en la Escuela. Manual de Negociación para Educadores. Eduntref, BS. As. 2017 pág. 39/40)

Frente a esto consideramos que más que de mediación educativa deberíamos hablar de proyectos convivencia y abordaje de los conflictos en el ámbito educativo.

Este ha sido nuestro planteo en la Tesis sobre “Los conflictos en las Instituciones Educativas: Hacia una nueva visión en la Administración y Resolución de conflictos en las Instituciones Educativas, que presentamos en el año 2000 para obtener el título de Magíster en Administración y Resolución de conflictos y cuyos lineamientos luego fueron recogidos en la ley 4711 (hoy 1057 E) de la Provincia del Chaco, primera ley país, luego tomada por otras provincias.

Estamos convencidos de la necesidad del trabajo de las herramientas de negociación y mediación en las instituciones educativas, desde una mirada integral, no limitada a la formación de alumnos mediadores, que incluya a toda la comunidad, incluidas dentro de la currícula para el desarrollo de los contenidos actitudinales y dentro de los acuerdos de convivencia.

Aunque el camino es más largo, creemos necesario para instalar bases sólidas y no proyectos que sólo duren o tiempo o queden limitados a un pequeño grupo de alumnos.

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